Octubre Trans: despatologizar, luchar, organizarse contra el cisheteropatriarcado

Nesty Carral y Luismi Moldes

Este 19 de Octubre ha sido el Día por la Despatologización Trans. Desde hace algunos años, la Despatologización se enmarca dentro del Octubre Trans, una propuesta de reivindicación más amplia en torno a las cuestiones trans. El día concreto va cambiando, y teóricamente es el penúltimo sábado de octubre, aunque no es una fecha única.

La cuestión de la despatologización trans es muy simple: no queremos que nos traten como gente enferma. El problema de la patologización de las personas trans es psicosocial, somos funcionales, es la sociedad la que pone trabas y barreras a las personas trans exigiéndonos tener una identidad fácilmente reconocible para poder interactuar de acuerdo a los códigos y formas de relación social mayoritarios.

Podríamos definir la patologización como el mecanismo mediante el cual el cisheteropatriarcado intentar tratar las identidades disidentes con el binarismo de género como si fueran enfermedades, con el objetivo de sostener el binarismo de género y la heteronormatividad. Y en consecuencia, la despatologización no es sólo una reivindicación médica: es también social y política. Es necesaria una despatologización médica porque para demostrar nuestro género tenemos que responder preguntas como si cuando follamos somos activas o pasivas. O porque se nos exige tener un documento que diga si te gusta jugar con muñecas o coches. O porque para poder hacerte una mastectomía tienes que tener un certificado de disforia de género. Todo esto es la parte médica de la patologización, pero hay más.

Decimos: despatologización a nivel sanitario, social y político. Porque las personas trans somos perfectamente funcionales, que nos discriminen y acosen nos afecta pero no es en modo alguno una enfermedad, sino un problema social. La transfobia es la que crea la enfermedad social, y por eso la despatologización necesariamente pasa por acabar con las discriminaciones y la violencia transfóbica. Y además, es una reivindicación política: no somos el objeto de estudio de las instituciones ni de las academias, somos un sujeto político que avanza en derechos gracias a la lucha cara a cara contra instituciones médicas y políticas. Somos nosotras quienes elegimos cómo vivir, y la autodeterminación de nuestros cuerpos y nuestras vidas es un derecho que no vamos a permitir que se erosione mediante la patologización de nuestras identidades.

El movimiento por la despatologización trans encuentra su potencial rupturista en el cuestionamiento de la idea de que existen dos sexos biológicos que precondicionan el modo de estar en el mundo de las personas. La despatologización trans, al igual que la intersexualidad, viene a cuestionar con fuerza la idea de que “Del paritorio tiene que salir todo el mundo con un sexo determinado”. Luchamos por la autodeterminación de nuestros cuerpos, nuestras vidas, nuestra sexualidad y nuestras identidades. Y no tenemos pensado volvernos a casa.

Nesty Carral es activista LGTBI y militante de Abrir Brecha San Fernando.

Luismi Moldes es activista LGTBI y militante de Abrir Brecha Cádiz.